Tanto tiempo. Quisiera decir que mi vida ha cambiado para bien, pero sería una gran mentira. A diario lucho por vivir, puesto que los ánimos cada día son más bajos. Pasó el famoso año en que el mundo se acabaría, y ¡cómo desee que se acabara!. No sucedió. Me dió lata leer tantos "balances" de fin de año, llenos de cosas buenas, y malas. Esto no es un balance, es solo un legado, porque creo que cada día que pasa estoy más cercana de mi propio fin. Fin como persona, como mujer, como ser humano.
Estoy agotada. Me duele el alma. Creo que ya no hay remedio para esto. Pienso a diario en la muerte, no como salida, ni mi propia muerte, sino que porque ha de venir en algún momento, y porque no cuando uno la desee. Quisiera ser como aquellos monjes que son capaces de preparar la muerte. Yo me siento preparada, puesto que ya no tengo más fuerzas, ni de qué sostenerme. Me da pena, claro, porque dejaré un vacío y un dolor en los seres que más amo, pero sinceramente ya no puedo seguir adelante.
Estoy asqueada.
Me apena mucho el no tener cosas que deseo, y no porque no me esfuerce, sino porque ellas parecen esquivarme. Alguien podrá decir, "ten paciencia", pero ya he esperado demasiado, y aún no llegan. Quizás no están destinadas para mí.
En fin, tenemos una casa linda, pero tan solo pensar en ella me duele, tengo una carga enorme. Aún no paso el puto examen y eso me acongoja. Quisiera formar una familia y viajar, y no tengo ni si quiera plata para comprarme un helado. Pienso todos los días, me estreso, estoy sola.
Quizás esta sea la entrada más depresiva, pero qué mas da. Quisiera que alguna vez alguien me tendiera la mano, y me dijera de verdad con sinceridad, que todo cambiará y que no me preocupe. Pero eso no pasará, porque nadie lee esto, y porque la verdad, ello no es así.
Feliz año nuevo para todos menos para mí, que sigo sumida en esta mierda que se llama vida.
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