Voy a ser lo más diplomática posible.
Me dolió como nada el hecho que dijeras "te dejé una tarde completa para tí". Es como si fuera un gran esfuerzo, casi sobrehumano el hecho de venir a ver a quien dices amar.
La verdad estoy harta, hoy me cansé de mendigar cariño, preocupación y atención, de soñar cosas que nunca pasarán porque simplemente no eres lo que merezco ni yo lo que tu mereces.
Tú mereces alguien simple que se conforme con cosas mínimas, yo no soy así. Traté por tí hacerlo, traté muchas veces comerme el ego y decir gracias hasta decir basta en cosas que jamás las hubiera dicho, porque no lo merecen a mi parecer.
Creo que finalmente hemos tocado fondo, porque me he dado cuenta que sinceramente para tí es un sacrificio estar conmigo, pero no en el buen sentido, sino que casi una encrucijada
Me he desvelado, desvivido y alejado de muchas cosas por tí, yo sé que tu igual. Pero yo soy diferente de tí, yo pido más siempre. Y tú te quedas con lo que hay.
Digo todo esto, porque siento que yo avanzo en imaginación, creación, pasos a seguir en el futuro, y tú estás estancado pensando en cosas más "importantes y urgentes".
Por primera vez no molesté porque fueras a ver a tus amigos, fuí sincera, no me molestó eso. Sino que me dió rabia conmigo misma por ser estúpida y no pedirte ésa noche para nosotros, y reencontrarnos como antes, pero fuí una tonta en pensar "no, mejor que estudie en paz." Me invitaste a festejar con tus amigos, quise ir, pero no accedí, porque quería estar sola contigo.
En fin, he dejado de lado muchas veces mi esencia, y mi forma de ser, pacificandome, sobretodo ahora, en que debería estar energuminizada, pero no. Tú cambiaste mi forma de ser, y lo agradezco, pero no merezco eso. Me haces sentir poca cosa, e insignificante, hasta poco importante, y ello debe ser por la rutina misma. A veces tienes detalles lindos, pero cuando realmente se te necesita, jamás piensas en ellos.
Creo que este es el fin, de algo hermoso, que quizás nunca debió empezar, porque seamos sinceros. No somos el uno para el otro. Nunca me has defendido contra el mundo, y yo he peleado batallas enteras por tí. Y eso, no me lo merezco.
Como dije antes, creo que este es el adiós.
No hay comentarios:
Publicar un comentario