miércoles, 14 de marzo de 2012

Chopin y la Micro.


Suena extraño el título de la entrada... lo haría ahora en mi blog, pero me encuentro algo cansada, así que es lo que tengo a mano...

Hoy en la mañana, camino a mis deberes "laborales no remuneradas" alias práctica, puse el reproductor del Iphone, y no me fijé que estaba en aleatorio, cuán fué mi grata sorpresa, cuando empecé a escuchar a Chopin. Es extraño quizás para Ud. señor lector que se imagine que yo, un ser tan extraño como la palabra misma, que tenga al lado de todo el "punchi/punchi agressor escandinavo vegetariano...etecé" al Maestro; lo siento mucho por Ud. señor lector, porque aunque Ud. dude de mis capacidades musicales/culturales, amo a Chopin... siempre me he sentido identificada con sus nocturnos (oscuros y melancólicos) como con sus Valses y Mazurkas.
La historia va entonces, en que comencé mi viaje con algo tan apacible como el Nocturno N° 15 Op. 55 N°1, y la verdad fue de lo más gratificante, y reconfortante, a tal grado, que calló una lagrimita de cocodrilo de mis ojos almendrados cafecinos, ¡Sí!, aunque Ud. no lo crea.


En fin, me he dado cuenta de lo bendecida que he sido, por poder escuchar aquella maravilla, que lamentablemente no pude oír del grande Chopin, pero si de sus interpretes, si Ud. señor lector... Sí Ud. que se está haciendo el leso, y lee esto con cara de aburrido, se interesara un poco más en la música, sin descalificar ni ahondar más, pero dejara un poco de lado el perreo, y el "yeah yeah..." del hip hop, o el "ts ts ts" del sound tropical chacalonero, o el "Arrrrrrrrrrrrrgh" del Metal, podría de verdad escuchar algo de calidad, y desde el fondo del corazón/alma de Chopin, a mi parecer uno de los mas grandes compositores de la historia, quién en algunas sus obras las escribió en un sótano frío... lleno de tristeza y amargura... pudo plasmar (algo que pocos pueden, sino preguntenle a Roberto Bravo, que no puede interpretar como se debe, y todos le aplauden a su apatía... ¡tropa de ignorantes!) todo ello en sus partituras.


Hasta entonces.

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