viernes, 29 de julio de 2011

Untitle.

La verdad estoy en blanco. No tengo qué hacer, probablemente debería estar estudiando, y no perdiendo el tiempo, es lo único que siempre ocupa mi mente, pero en estos momentos, no siento deseos de estudiar.
Como que la vida de a poco me está quitando la gana de hacer cosas, debe ser por mi extremadamente aburrida rutina diaria.
A veces quisiera que algunas personas vivieran un día como yo, y supieran lo fome que es estar todo el día sola, estudiando... estudiando, ah y estudiando, sin importar el sueño que puedas tener, sin importar el frío, o el hambre, claro es para tu futuro, siempre dicen eso, pero quién entiende realmente lo que es esto. O sea, estás siempre, haciendo algo a regañadientes, porque es una obligación (se me viene la definición de una obligación... qué terrible, pero a la vez reconfortante saber que la recuerdo) el hecho de no poder hacer algo por puro gusto, pero cuando ahora tengo algo de tiempo, no sé que hacer, nada me agrada, ni si quiera el hecho de escribir, lo hago de mala gana, para poder desahogarme un poco, pero el computador, ni un libro (no por favor, no más lectura!!!), ni la televisión me agradan, quizás una salida, pero tampoco me emociona... ¿Será que me he vuelto una ostra?

Adiós.

1 comentario:

Jael Díaz Ubilla dijo...

A veces no es necesario pasar por lo mismo que alguien para saber que es lo que siente esa persona. De eso se trata la empatía. Hay días en los que el cielo amanece cubierto de nubes y se ve todo tan oscuro que uno olvida que el sol también amaneció junto a las nubes. Esa empatía no se ha perdido como quizás puedas creer, es sólo que a veces la distancia la hace tan imperceptible que el juicio nublado por la soledad y el olvido la hacen imposible de ver, y peor aún, de sentir. Las ganas son tan caprichosas que van y vienen a su antojo, y nos envuelven en sus jugarretas infantiles que suelen desplomar incluso al más fuerte, o al menos al que solía aparentarlo. La vida no es fácil, la vida cuesta y a veces eso es tan notorio que las ganas se van simplemente a la cresta.