viernes, 13 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
Diabolique.
Qué diabólica es aquella melodía
pero qué siniestros los pasos danzantes de aquel tumulto
Detener el tiempo es capaz
mientras el maestro de orquesta marca el compás
Diabolique, me llaman
sonriente y ágil mi ritmo
lúgubre quizás, sin embargo
al oírme es posible nota
como los pasos nacen solos
de aquella melodía, que es mi sonar.
L' adieu.-
Un hermoso Vals (Waltz) triste quizás de Chopin, creo que me he inundado de su música estos días, y es realmente acongojante el hecho de oírlo una y otra vez, el deseo, la necesidad de levantarme a diario y tan solo poder calmarme cuando puedo oír aquel piano melancólico.
Quizás esa fue su manera de decir adiós, quizás es mi manera de entender las cosas, si tan solo pudiera encontrar la manera de que la gente pudiera comprender mis sentimientos, sin recriminarme, si tan solo pudieran darme una caricia sin pedirla, si tan solo pudiera recibir un gracias, sería mi vida mucho más placentera, pero al contrario no lo es, y debo conformarme con un vals, que al menos me calma.-
lunes, 2 de mayo de 2011
Nocturne No. --

En realidad podría describir los miles de nocturnos de Chopin a la perfección, aún sin saber tocar una pieza de piano de mas de una página, sin parar a ver qué nota es en la partitura, y no es ser poco modesta, sino que creo sentir el alma de Frederick (Fryderyk) cuando lo escucho, me calma el ser que ruge a diario dentro de mi corazón, calma mis pasiones, y mis ideas, hasta las más desarraigadas de este mundo.
Quizás por mi amor a la oscuridad, un amor algo incomprendido, porque si bien me aterra la oscuridad, creo que la noche es hermosa, incluso más bella que el día aún cuando se encuentre en un paraje que solo en sueños podríamos imaginar, Nocturne, recuerdo cuando conocí la historia de Chopin, era una noche de invierno (aunque no lo crean), estaba esperando a mis padres que me fueran a buscar a la Universidad, recuerdo que ése día no tuve clases en la noche, y estaba con un muy querido amigo, por cierto Profesor de Música, y Pianista excepcional, y le pedí que por favor me contara la historia de Chopin, a que había oído la historia de Mozart (maravillosa, pero algo triste, pero nunca más triste que mi amado Chopin), y así comenzó a relatarme la historia, luego de una media hora deleitándome de su conversación (es un placer hablar con Oscar, es un ser maravillosamente culto, y da una paz enorme conversar con él...) quedé completamente entristecida pues no podía creer lo triste de su vida, porque a pesar de ser una persona tan dotada de dones, de una magia única para crear música que llega al alma, no era capaz de ser feliz.
Y es ahí donde me di cuenta, que la belleza de su música es excepcional, pues radica en la tristeza y melancolía, la cual aborda a su oyente, y le cala en lo más profundo de sus sentimientos, por más recónditos y escondidos que estén.
Sinceramente, escribo esto, solo porque deseaba expresar algo más, Chopin es un maestro, siempre lo será, su música siempre será algo muy importante para mí, y jamás podré dejar de oír una melodía, sin recordar aquella noche fría de invierno, donde descubrí lo parecidos que éramos con Chopin.

Fryderyk Franciszek Chopin- Polonia 1810 - Francia 1849
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